Archivo mensual: Marzo 2013

La motivación defectuosa como causal de nulidad del laudo

He hablado de este libro durante tanto tiempo que mis amigos ya pensaban que bromeaba. Pero por fin está publicado.

Es la primera vez, que yo sepa,  que se intenta tomar el pulso de los criterios de las Salas Comerciales respecto al tratamiento de la  motivación defectuosa del laudo como causal de nulidad. No es una recopilación de sentencias, sino un repaso razonado sobre los criterios utilizados por las Salas Comerciales en esta materia.

Espero que sirva para el trabajo diario de árbitros, jueces y abogados.

Carátula_Libro

El árbitro como agente: por qué una revisión excesivamente deferente no siempre es pro arbitraje

Un destacado árbitro, que está realizando una investigación sobre la jurisprudencia de las salas comerciales en materia de anulación de laudos, me comentaba hace poco que tenía la impresión de que estos órganos jurisdiccionales muchas veces no anulaban laudos que, en su opinión, sí merecían ser anulados.

Pienso lo mismo,  y me parece, además, que una deferencia excesiva impide diferenciar entre buenos y malos árbitros, entre árbitros que traicionan la confianza que en ellos depositan las partes y árbitros que cumplen adecuadamente con su labor.

El artículo de Tom Ginsburg, que pueden descargar del link que aparece más abajo, aplica la teoría del principal agente en el arbitraje y explora algunas formas de aminorar el riesgo moral que puede producirse en él.

Se los recomiendo.

http://www.law.uchicago.edu/files/file/502-tg-arbitrator.pdf

El control del control difuso en el arbitraje

Hace algunos meses,  en un Congreso de Arbitraje,  un expositor sostenía que el control difuso realizado por los árbitros no podía ser controlado judicialmente.

No comparto esta opinión. Las razones de esta discrepancia están desarrolladas en la siguiente sentencia de la Primera Sala Comercial.

El link de descarga es el siguiente:

http://www.mediafire.com/view/?3j6wtwc9y4k67kn

La pretensión constitucional

En este artículo, después de constatar que una pretensión constitucional no siempre se tramita a través de una acción de amparo,  sostengo que muchas de las instituciones que muchas veces consideramos privativas de esta vía procesal deben ser utilizadas también cuando una pretensión constitucional se deduce en un “proceso común”.

En resumen, considero que un proceso no es constitucional porque se encuentre regulado por el Código Procesal Constitucional, sino porque sirve de vehículo para la defensa de un derecho fundamental.

El artículo puede ser descargado del siguiente link:

http://www.mediafire.com/view/?dmv0w87zdibdd78